JUNTA REVOLUCIONARIA

La Junta Revolucionaria de Gobierno estuvo integrada por los líderes del Movimiento del 20 de Octubre: Jacobo Arbenz, quien sería ministro de Defensa bajo la presidencia de Arévalo, Francisco Javier Arana, quien ocuparía el cargo de jefe de las Fuerzas Armadas y por el empresario progresista Jorge Toriello (hermano de Guillermo), que dirigió el país entre el 20 de octubre de 1944 y el 15 de marzo de 1945. Este gabinete fue conformando un proyecto de reformas político-administrativas importantes y significativas para intentar cambiar, sanear y desarrollar el país.
La retrógrada Asamblea Nacional fue disuelta, fueron abolidas leyes dictatoriales y antipopulares; la odiada policía secreta del régimen de Ubico fue depurada y reemplazada por la Guardia Civil. Los altos mandos del Ejército fueron revocados. Se convocó a una Constituyente y se eligieron nuevos diputados al Congreso y a la Asamblea Constitucional.
Jorge García Granados, lúcido intelectual que volvió a Guatemala a la caída de Ubico, impulsó al lado de Toriello el movimiento del 20 de octubre de 1944 y fue el autor del principal proyecto de la Constitución que entró en vigor en 1945. Fue presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y más tarde embajador de Guatemala ante las Naciones Unidas, cuya Asamblea General presidió en esos años.

De carácter democrático, revolucionario y nacionalista, la nueva constitución aprobada el 13 de marzo de 1945 estaba inspirada en la Constitución mexicana y en la Constitución de la España republicana.

En ella se concedía el sufragio universal y se garantizaban las libertades básicas de expresión, reunión y asociación. Se reconocía la propiedad privada en función social. Se instituyó la formal igualdad y el bienestar social. Se establecía el cogobierno universitario (autonomía universitaria) con participación del estudiantado. La discriminación racial se convertiría en delito. El presidente no podía ser reelegido en segundo mandato y se preveían medidas para limitar el poder presidencial.

La Junta Revolucionaria examinó el problema de la tenencia de la tierra, factor medular en la estructura de la sociedad guatemalteca. De ahí que la nueva Constitución previera la promulgación de una reforma agraria que beneficiara a la gran mayoría de la población campesina para romper la estructura colonial imperante.

También se proponía frenar el crecimiento del latifundio y autorizaba la expropiación de tierras en beneficio del interés público. Establecía además que el Estado estaba obligado a fomentar las actividades agropecuarias procurando que los beneficios resultantes fueran para los productores.

Apenas mes y medio de la caída de Ubico ya había en el país diez partidos políticos y nueve candidatos presidenciales. Los principales partidos fueron: Partido Liberal Radical (PRL, ubiquista), el Frente Popular Liber­tador (FPL) y el Partido de Renovación Nacional (PRN). Estos dos últimos se unieron para llevar como candidato presidencial a Juan José Arévalo.

La Junta Revolucionaria convocó a elecciones generales para el mes de diciembre de 1944. El resultado electoral fue el triunfo indiscutible de Juan José Arévalo Bermejo con el 85% de los votos.



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